El Imperio empezó el 2 de Agosto
del año 1492 cuando Cristóbal Colón salen
al alba del puerto de Palos en tres carabelas: La Santa María.
La Pinta y La Niña. Tras una parada en Canarias para arreglar
el timón de La Pinta el Almirante Colón pone rumbo
hacia el Oeste.
Salida de Colón y su flota
Finalmente tras duros meses de navegación
el marinero Rodrigo de Triana gritó: <<Tierra>>;
en la tranquila noche del 11 al 12 de Octubre de 1492. El Imperio
Español era ya un hecho cuando Colón entra trinfalmente
en el puerto de Palos el día 15 de Marzo de 1493
Mapa del Imperio Español en tiempos
de Felipe II
1516: A la muerte de Fernando de Aragón,
la Corona española recae sobre Carlos I de España
y V de Alemania, el cual reúne bajo un solo cetro los reinos
españoles de Castilla y Aragón, más los dominios
italianos y europeos de los Habsburgo.
1519: Carlos es coronado emperador
del Sacro Imperio Romano (28 de junio), lo que envuelve a España
en interminables guerras; el monarca se enfrenta al Imperio Otomano,
toma prisionero en Pavía a Francisco I de Francia e intenta
resolver el grave problema de la Reforma.
1556: Carlos abdica y se confina en
el monasterio de Yuste (donde muere dos años más
tarde), dividiendo sus dominios entre su hijo Felipe II y su hermano
menor Fernando I. La mayor parte del Imperio permanece en manos
de la rama española de la Casa de los Austria.
1571: Don Juan de Austria, hermanastro
de Felipe II, derrota a los turcos en la batalla naval de Lepanto.
Tecnología Imperial
Al contrario que México y Perú,
Chile carece de grandes monumentos precolombinos. Solo algunas
ruinas de carácter secundario permanecen. Por ello, no
fue sino hasta el establecimiento del Imperio Español y
del denominado Reyno de Chile que las construcciones monumentales
comenzaron a hacer su aparición en las remotas tierras
del Sur del Mundo.
Y que construcciones fueron estas sino magníficos castillos
que traen a la memoria tiempos idos de piratas y de imperios,
de galeones y de oro. Tiempos violentos en los cuales la espada
y el cañón definían las innumerables escaramuzas
por el dominio de tierras, de tesoros y del mundo.
Escuchando la historia del Imperio Español desde el punto
de vista anglosajón, sus antiguos enemigos, da la impresión
que esté hubiera sido débil. Que se hubiera subyugado
fácilmente a los designios de sus enemigos. En fin, que
fue un total fracaso. Nada más lejos de la verdad, después
de todo, son cientos de millones de personas en decenas de países
de todo el mundo que tienen su acerbo étnico y cultural
enraizados. Es más, en cierto sentido el Imperio Español
fue quizás el más exitoso de todos, pues logró
expandir la cultura hispánica a muchos rincones del planeta
donde todavía florece.
No fue fácil para la corona española mantener sus
dominios de ultramar. De partida estuvo enfrascada durante siglos
en guerras continuas con sus rivales occidentales tanto en Europa
como en toda América, desde la parte meridional de Estados
Unidos hasta el Cabo de Hornos. Sin olvidar sus territorios en
Filipinas, sus luchas en el norte de Africa y otros lugares del
mundo. Estas luchas tuvieron sus orígenes tanto en factores
económicos como religiosos, estos últimos debido
a que España se instituyó en la fuerza militar tras
la Iglesia Católica.
Estas continuas luchas en diferentes frentes exigían grandes
gastos los cuales se financiaban en parte con los tesoros de Filipinas,
México y Perú y por otra parte con endeudamiento
lo cual provocó, a la larga, la ruina del Imperio Español.
Otro factor a tomar en cuenta fue el gran impacto en la población
hispana de las guerras y la emigración a América,
lo que produjo graves trastornos demográficos en el país.
Al fin, cansada de luchar, España perdió sus colonias
en América y Asia y fue humillada militarmente por las
nuevas potencias que se apoderaban del mundo. Y sin embargo, durante
tres siglos fue capaz de mantener para sí la mayor parte
del Nuevo Mundo.
Los metales preciosos de Perú y Bolivia eran una fuente
muy importante de financiamiento del Imperio Español. El
oro y plata de esas regiones servía para comprar la seda
en Manila, los esclavos en Africa y para pagar los ejércitos
de Europa así como los productos europeos que se distribuían
a las colonias. Bajo ningún punto el Imperio podía
permitirse la pérdida de tal fuente de riquezas.
Los piratas, como Francis Drake, cruzaban el estrecho de Magallanes
y aparecían en la costa austral de Chile. Estos actuaban
contra las poblaciones más indefensas de las costas del
Pacifico entre México y Chile y esporádicamente
atacaban poblados y mataban civiles para luego retomar sus correrías
por el Pacífico. Actuaban de esa manera porque sus fuerzas
eran muy poco numerosas como para intentar tomar los territorios
en forma definitiva.
Estaban, no olvidemos, demasiado lejos de las bases de Europa
como para entablar batalla en forma directa. En el Atlántico
los piratas lograron establecer puntos estratégicos en
lugares como Jamaica y otros lugares de las Indias Occidentales.
Desde esos lugares lograban infligir daños al comercio
Español con Europa. En el Pacífico, sin embargo,
los piratas carecían de enclaves desde donde lanzar sus
ataques.
De los lugares del Pacífico más adecuados para establecer
bases sólidas estaban Chiloé y Valdivia en la Costa
de Chile. Esta última fue defendida con esmero por el Imperio
Español y sus fuertes todavía evocan los tiempos
idos de aventureros e Imperios perdidos. De hecho Chile fue siempre
un quebradero de cabeza y fuente de gastos para el Imperio Español
ya que tuvo que mantener en forma permanente fuertes contingentes
militares en el territorio con el fin de proteger las costas de
las potencias enemigas europeas y para mantener a raya las sublevaciones
indígenas de los indómitos Mapuches.
Tecnología de la Época:
Los Ingenieros Militares Españoles
Casi todos los elementos empleados
en su construcción fueron fabricados en sitio. Desde la
piedra y la argamasa hasta las cureñas de los cañones.
Toda la obra de ingeniería y construcción de los
fuertes hispanos estaba dirigida por los ingenieros militares
españoles que a partir del siglo XVIII pasaron a constituir
el cuerpo de Ingenieros del Rey.
España, si bien atrasada en investigación científica
básica, no lo estaba en ingeniería militar. El desafío
de la colonización americana y las necesidades tantos civiles
como militares que ellas demandaban, así como también
la permanente lucha contra sus enemigos Europeos, hicieron que
la tecnología militar fuera estudiada científicamente
en España.
El arte de diseñar las estructuras de piedra, llamado estereotomía,
era establecido en numerosas publicaciones de la época.
De la misma manera se describían las proporciones precisas
para construir fuertes, para fundir cañones y dispararlos,
como así también cada una de las tecnologías
civiles y militares de la época. Todo se realizaba con
el auxilio de planos de gran destreza técnica y habilidad
artística. Además se recurría al auxilio
de la matemática geométrica y algebraica de la época,
adaptada al arte bélico.
En 1583 el Emperador Felipe II funda en Madrid la Academia de
Matemáticas bajo cuyo alero destacarían los mas
grandes genios de la teoría militar de su tiempo, tales
como: Cristóbal de Rojas (1555-1614), autor de la Teoría
y Práctica de la Fortificación, considerado como
el más insigne ingeniero militar de la época; Bernardino
de Mendoza, autor de Teoría y Práctica de la Guerra
(1595) que fuera traducida al alemán, francés, italiano
e inglés; y el matemático Pedro Ambrosio de Onderiz,
quien tradujo al castellano La Perspectiva Especularia de Euclides
y quien redactó un tratado llamado Uso de Globos. En América
los Ingenieros Militares realizaron muchas obras, algunas realmente
espectaculares. Destacan entre ellas los acueductos mexicanos
de Zempoala, Querétano y Xalpa, las presas de contrafuerte
y muchas otras. Incluso estudiaron el desarrollo de canales interoceánicos
en Nicaragua y en Panamá, siglos antes que tal idea fuera
finalmente realizada.
Fabricas Reales de Valdivia
Para la fundición de los elementos
metálicos, del ladrillo y la teja así como también
para la fabricación de cureñas, puertas y otros
elementos en madera, se necesitaba la instalación de maestranzas,
denominadas Fabricas Reales. La más importante fueron las
instaladas en la isla Valenzuela frente a Valdivia. En ellas se
preparaban todo tipo de materiales que no solo se consumían
localmente sino que también se llevaban a otros lugares
del virreinato.
Los fuertes eran construidos en piedra bien trabajada pero también
en ladrillo y cal. Esta última provenía de la zona
central que aún hoy se denomina Calera y que en ese tiempo
estaba a cargo de los Jesuitas.
Balas y Cañones
Muchos de los cañones de Valdivia
provenían directamente de España o bien de Perú,
pero ya en épocas tempranas en Santiago se fundían
piezas de menor calibre. Son curiosos los casos de partidas completas
de cañones que fueron rechazados por problemas en la calidad
del material pero, no obstante, la habilidad de los artesanos
mejoró con el tiempo. Parte del parque era producido en
forma local mientras que otro se traía de la capital del
Virreinato.
Tanto en Niebla como en Corral se aprecian unos pequeños
hornos instalados a muy poca distancia de los cañones.
Estos tenían el propósito de calentar las balas
al rojo, técnica curiosa por su temible efectividad sobre
los navíos de madera de esa época; esta se conoció
como la bala roja. Esta consistía en fundir la bala de
cañón al rojo vivo antes de ser disparada contra
el enemigo.
Astilleros de Valdivia
No todos los navíos del Imperio
Español fueron construidos en la península ibérica.
Muchos de ellos fueron armados directamente en terreno en las
colonias. Es el caso de los famosos galeones de Manila, que hacían
el transito desde Filipinas hasta Acapulco - México. En
Sudamérica también se construyeron barcos y en Chile
los principales astilleros se ubicaron en Chiloé, secundados
por los de Valdivia.